Declaración

Descubro la necesidad inherente y desafiante de mantener un curso de constante evolución y aprendizaje, apostando a que lo único permanente sea el cambio, el crecimiento, la transformación. Me apoyo en la frase atribuida a Vincent Van Gogh y repito atrevida “qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?’  ….y en ese contexto me lanzo en un proceso creativo, siempre cambiante, siempre evolutivo y siempre liberador. 

En mi producción artística he explorado diversos temas, destacando el tema ‘Mujer’ como acto reflexivo y exploratorio, buscando romper paradigmas y redefinir la valía de la femeneidad, del rol activo de la mujer en la sociedad de hoy y de los parámetros que definen la belleza de la mujer en el contexto de mi entorno.  Me rebelo abiertamente contra la definición de belleza que celebra lo caucásico en detrimento de la hermosa mezcla de razas predominante en mi tierra.  Dentro del tema mujer también exploro a la que me es contemporánea, la de mediana edad, la que entra en el fin de su verano para disfrutar del otoño liberador y fresco, de hermosos y variados matices, con tantas responsabilidades y cargas, pero a la vez con tantos anhelos y metas por alcanzar.  Me adentro en la esperanza y la ilusión de un futuro promisorio, de la rotura de esquemas preestablecidos, de etiquetas preconcebidas y de ataduras contextuales de un entorno cerrado y ultra-conservador que tantas veces me aprieta y me ahoga, pretendiendo impedirme volar y alcanzar nuevos horizontes.

En ese proceso de constante búsqueda y evolución he explorado también temas variados por el sólo objetivo de explorar texturas y materiales, técnicas y procesos….siempre en busca de definir mi propio camino y mi propio proceso creativo, sin etiquetas y en total libertad. 

Más recientemente, exploro el paisaje de la periferia de la ciudad y de los campos nutridos de casuchas, plasmando dos ilusiones muy mías:  la de una pobreza digna y no cargada de miseria, y la de una vida de vecindad ya perdida donde los vecinos se conocen, se aprecian y se consideran valiosos en la vida del vecindario.  Esa primera ilusión presenta vecindarios, si bien de pocos recursos, pero limpios, cuidados, dignos, vivibles….tan diferente a lo que veo cerca.  En la segunda, apelo a un pasado vivido y que no he podido ofrecer a mis hijos amados:  un entorno conocido, amistoso, cargado de cariño y empatía, donde el vecino es familiar y cercano, donde hay seguridad en el juego en las calles, donde la exploración de los niños y la amistad sincera tienen cabida junto a la inocencia.  Y a este nuevo cuerpo de obras le llamo con nostalgia:  ‘De vuelta a casa’.

Ultima Actualización: Febrero 2017